Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas

«Algunas ofertas quedan sin cubrir por falta de profesionales»

Juan José Fernández Díaz
Juan José Fernández Díaz

«El 20% de nuestros ingenieros trabajan en minería, el resto se dedica a actividades como el desarrollo de nuevas energías o la gestión del agua, con magníficas perspectivas»

Juan José Fernández, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas de Asturias y Noroeste de España, defiende el importante papel que cumplen estos profesionales en la sociedad actual.

–¿Cómo valora este año?

–Estamos en momentos complicados, ocasionados por la guerra de Ucrania, que no se termina de resolver, y por la escalada bélica en Gaza. Estas circunstancias, junto con la crisis derivada del precio de la energía y la falta de recursos minerales, tienen repercusión directa en la disminución de stocks y el aumento de precio y periodo de suministro de productos intermedios. Todo incide en las cadenas de valor hasta llegar a los productos terminados y esto hace que aumente la inflación. El Colegio aglutina a profesionales con una gran versatilidad, lo que les permite trabajar en la mayor parte de los sectores claves para la economía, y es ahí donde han estado nuestros colegiados prestando su servicio a la sociedad.

–Hay buenas noticias…

–Este año hemos visto como se reducía el colectivo de desempleados hasta llegar prácticamente al pleno empleo, incluso, algunas ofertas han quedado sin cubrir, lo que demuestra el auge de la profesión. Las empresas se quejan de que no pueden abordar los proyectos que tienen en cartera por falta de ingenieros. Es necesario un esfuerzo conjunto de los Colegios, las entidades académicas y las asociaciones para transmitir a los jóvenes la necesidad de este tipo de profesionales y facilitar, ya desde secundaria, el acercamiento de los alumnos a una formación que ha de adaptarse de forma ágil a los cambios. En la oferta formativa del Colegio hemos realizado, con gran éxito, un curso sobre el hidrógeno, impartido por profesionales relevantes.

–¿Qué momento vive la profesión?

–Sigue siendo cada vez más necesaria. Abarca desde la explotación de recursos minerales y su transformación a materiales hasta la tecnología para llevarlos a los productos finales, o convertirlos en energía eléctrica o térmica. No podemos olvidar la gestión del agua que cada vez va a ser más necesaria y escasa. La situación actual, que nos obliga a un mejor y mayor aprovechamiento de los recursos minerales y energéticos, al alargamiento de la vida útil de los equipos y a su reciclado cuando llegan al final de su vida útil, propicia una amplia demanda de profesionales con conocimientos como los que el ingeniero de minas posee, de ahí que estemos presentes en diversos campos de trabajo. Hacemos mucho hincapié en esta diversidad desde el Colegio en nuestra labor de divulgación a los futuros universitarios: el ingeniero de minas no solo trabaja en una mina; este año, sólo el 20% de nuestras colegiados está en minería, el 80% restante trabaja en otro tipo de actividades con magníficas perspectivas de desarrollo profesional.

–¿Qué opina sobre la polémica suscitada por el cambio de sede de la Escuela de Minas?

–Nuestra opinión ha sido clara y respetuosa con la Universidad de Oviedo. No compartimos los argumentos dados por el Rector para promover este cambio de sede. Ni los compartimos ni los entendemos y lo que realmente nos ha disgustado son las formas. No podemos tolerar el desprestigio de nuestra formación con referencias de mal gusto como «vacas sagradas» y la ausencia de diálogo para discutir este tema y buscar posibles alternativas. No olvidemos que el fin último del expediente es la extinción de la Escuela de Minas de Oviedo, con la pérdida del prestigio y de la referencia histórica para todas las promociones que pasaron por ella, y no como se ha dicho un simple traslado a la Politécnica de Mieres. Consideramos que en la sociedad actual se deben cuidar las formas y los representantes de colectivos tenemos que caracterizarnos por el diálogo y no por la imposición. En particular, nosotros somos los representantes legales del colectivo de ingenieros de minas, profesión regulada y de colegiación obligatoria, lo que nos asiste de una serie de derechos legales que entendemos no se han respetado a lo largo de la tramitación, a todas luces precipitada y falta de rigor, lo que nos ha llevado a interponer un recurso contencioso administrativo. Nuestro interés está en defender la profesión y fomentar que los jóvenes se interesen por nuestros estudios. La Universidad siempre contará con nuestro apoyo y colaboración, con independencia de dónde se encuentre el centro, con el objetivo de seguir formando ingenieros de minas con los conocimientos para hacer frente a la demanda actual de profesionales.

–¿Qué diría a quienes barajan ser ingenieros de minas

–¡Que se animen! Los atractivos de ser ingeniero de Minas son numerosos. El primero consiste en la gran contribución social que hacemos al resolver algo imprescindible, la obtención, uso y distribución de recursos minerales y energéticos.

–¿Qué más sectores abarcan?

–Nos dedicamos a la gestión ambiental y a la investigación tecnológica. Todos nuestros ingenieros acaban teniendo un desarrollo profesional relevante por la gran demanda de sus servicios, no digamos ya a nivel internacional. A menudo asumimos el liderazgo de grandes proyectos, por esa capacidad multidisciplinar que tenemos frente a otras titulaciones. Tenemos profesionales relevantes trabajando en energías renovables, investigación y el desarrollo de nuevos proyectos de innovación, economía circular, construcción de grandes túneles, el mundo de la industria del metal, los ascensores y las industrias tecnológicas, sin olvidar nuestros sectores clásicos.

–¿Qué cambios destaca en los últimos años?

–La ingeniería de minas no es una excepción al conjunto de la sociedad. Disponemos de sistemas de información que procesan una cantidad descomunal de datos lo que ha mejorado la eficiencia y seguridad de nuestra actividad. Desde el punto de vista ambiental hemos evolucionado mucho en preservar nuestro entorno natural mediante el uso de prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. También ha habido un incremento en el desarrollo de energías renovables y nuevas fuentes energéticas.

–Se adaptan a los cambios…

–Una de nuestras características más importantes es la adaptación a los cambios, los antiguos procesos que utilizábamos en el pasado, nada tienen que ver con los que utilizamos hoy y, seguramente, con los que se utilizaremos en el futuro. Esa capacidad de adaptación es la que nos ha permitido estar hoy presentes en campos donde hace pocos años no teníamos ninguna presencia. Por eso es tan importante que nuestra formación sea interdisciplinar y se pueda relacionar, ya desde la Universidad, con el resto de las carreras STEM, pero también con humanidades, que tendrán mucho que decir en la implantación de la Inteligencia artificial, con el derecho, para ver cómo se protegen los usuarios y con las ciencias económicas, para que todo ello resulte económicamente sostenible en el tiempo.

–La imagen de Asturias siempre ha estado asociada a la mina, ¿cómo ve su futuro?, ¿qué decisiones deben adoptar?

–Asturias es hoy una comunidad autónoma moderna con una base industrial que aporta estabilidad al PIB. En el pasado, cuando sus ingresos venían de la agricultura, la pesca y la ganadería, en épocas de sequías o temporales, la población pasaba hambre. Sólo con la llegada de la industria en el XIX empezó la prosperidad. Estamos en medio de un proceso de reconversión energética pero disponemos de suficiente capacidad humana para afrontar este reto con confianza. La mejor manera de afrontar el futuro inmediato es abriendo grandes espacios de debate. Estamos dispuestos y prueba de ello es la inminente publicación de un libro sobre el hidrógeno, a iniciativa del Colegio para debatir su uso y aplicaciones. Esperamos su publicación en diciembre y estará disponible para todas las personas interesadas.

–¿Cuáles son las principales demandas formativas?

–Nuestra oferta formativa atiende tres necesidades básicas de nuestros ingenieros. La primera es sobre el conocimiento, la producción y nuevos usos de fuentes de energía como el hidrógeno. También atendemos a la necesidad de actualizarse a las exigencias normativas para poder cumplir con todo lo que la ley exige. Por último, ofrecemos cursos que ayudan a nuestros colegiados en su desempeño profesional a través de técnicas de gestión y el uso de nuevas soluciones digitales.

–¿Cómo ve al ingeniero asturiano respecto a otros?

–Somos tierra de minería y de gran tradición industrial. Vivimos en un contexto social que reconoce la labor del ingeniero de minas en todos sus ámbitos de actuación y percibimos ese reconocimiento en el resto de España. Ese respeto por nuestras opiniones y aportaciones se podrá ver de nuevo en el Congreso Internacional de Energía y Recursos Minerales que se celebra en León esta semana.

–Se acerca Santa Bárbara…

–Lo afrontamos con mucha ilusión. Es una cita importante porque permite hacer un parada y juntarnos para compartir nuestras experiencias. Tenemos preparada una amplia agenda de actividades donde el acto principal se centra en el reconocimiento a los colegiados que cumplen 70 años, sin olvidar la cena de gala y la tradicional comida el día de Santa Bárbara. Quiero aprovechar para animar a los colegiados más jóvenes a que participen y se animen a asistir al mayor número de actos.

Entrevista La Nueva España – 24-11-23

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